El buque hidrográfico Malaspina de la Armada regresa a Rota tras campaña en el norte
El buque hidrográfico Malaspina A-31, de la Armada española, se encuentra de regreso a la Base Naval de Rota tras completar una campaña en aguas de Galicia y Asturias. La unidad ha desarrollado trabajos de batimetría en los principales puertos asturianos y en la desembocadura del río Miño, con el propósito de actualizar la cartografía náutica oficial y reforzar la seguridad de la navegación en esas áreas.
Las campañas hidrográficas que lleva a cabo el Malaspina permiten obtener información precisa sobre la profundidad y la morfología del fondo marino. Estos datos son esenciales para la elaboración y revisión de cartas náuticas, que constituyen la base de la navegación segura tanto para buques mercantes como para embarcaciones pesqueras y recreativas.
En esta ocasión, la atención se ha centrado en la costa del Principado de Asturias y en el estuario del Miño, un enclave de especial importancia por la dinámica de sedimentos y el tránsito marítimo que soporta. Los datos recogidos han sido procesados y enviados al Instituto Hidrográfico de la Marina, que se encargará de incorporarlos a la cartografía oficial del Estado.
Características del buque
El Malaspina es un buque hidrográfico de mediano porte, con una eslora cercana a los 58 metros. Construido en los astilleros de La Carraca en la década de 1970, fue entregado a la Armada en 1975 y desde entonces ha acumulado décadas de servicio en aguas españolas.
Dispone de equipos de sondadores multihaz, sistemas de posicionamiento acústico y embarcaciones auxiliares que le permiten operar en zonas costeras de difícil acceso. Su dotación ronda las siete decenas de personas, entre personal de maniobra, especialistas hidrográficos y técnicos encargados de los sistemas de recogida y procesamiento de datos.
El buque fue sometido a un proceso de modernización a mediados de la década de 2000 que mejoró su habitabilidad y actualizó sus sensores hidrográficos. Desde entonces, ha seguido sumando campañas a lo largo de toda la fachada atlántica y mediterránea, acumulando miles de millas de navegación en misiones técnicas vinculadas a la seguridad marítima.
El nombre del buque rinde homenaje al brigadier Alejandro Malaspina, marino y científico del siglo XVIII que lideró una expedición de gran relevancia en la historia naval española.