La Armada concluye Eagle Eye26 con la fragata Méndez Núñez rumbo norte desde Rota
La fragata Méndez Núñez F-104 de la Armada zarpa desde la Base Naval de Rota con rumbo al norte después de concluir su participación en el ejercicio Eagle Eye-26. Un despliegue conjunto de fuerzas que integró unidades aéreas, terrestres y navales. Coincidiendo con la navegación, de la fragata, la Bahía y el Golfo de Cádiz registraban un temporal marcado por la incidencia de la borrasca Oriana, con vientos sostenidos del oeste cercanos a fuerza 6 y rachas que superaban los 80 km/h. El oleaje junto a la costa mantenía olas de casi 3 metros de altura en zonas expuestas al poniente, con mar muy agitada y avisos meteorológicos por viento y fenómenos costeros activados para el litoral andaluz.
El ejercicio, iniciado hace varias jornadas en el sur de España, situó a aeronaves de combate, sistemas de defensa aérea y unidades de superficie en operaciones coordinadas para ensayar la capacidad de respuesta ante amenazas aéreas y marítimas en el flanco sur del país.
Desarrollo del ejercicio
Durante las fases principales de Eagle Eye26 seis cazas F-18 y otros activos aéreos operaron desde las Bases de Rota y Morón junto a sistemas de misiles de defensa terrestre para simular la defensa del espacio aéreo, así como unidades de apoyo logístico y sensores distribuidos en tierra y mar que facilitaron la vigilancia coordinada.
La fragata Méndez Núñez F-104 asumió misiones de escolta y vigilancia marítima integradas en el marco de las actividades de coordinación, navegando en estrecha cooperación con el componente aéreo y aportando capacidades de radar y defensa antiaérea en el entorno del Golfo de Cádiz.

Coordinación y capacidades
El ejercicio puso a prueba cadenas de mando y control, comunicaciones entre plataformas dispares y la interoperabilidad entre unidades de distintas ramas de las Fuerzas Armadas. Las maniobras incluyeron simulaciones de reacción coordinada ante incursiones aéreas y amenazas asimétricas en un contexto operativo realista.
Para las unidades navales fue también una oportunidad de afianzar la operatividad en condiciones meteorológicas muy adversas, ya que el despliegue coincidió con un temporal que afectó al litoral andaluz, generando vientos intensos y mar gruesa en la Bahía y el Golfo de Cádiz.
