Desembarco de Rota 1702 y el ataque anglo holandés a la Bahía de Cádiz
Caminar hoy por la playa del Chorrillo, frente a la escollera del puerto militar de la Base Naval de Rota, permite contemplar un frente marítimo que a comienzos del siglo XVIII fue línea de combate. Bajo la arena que hoy pisan vecinos y personal militar se produjo el desembarco de tropas inglesas y holandesas en el verano de 1702, en el contexto de la Guerra de Sucesión.
La ensenada aparece en cartografía británica y neerlandesa con la denominación Bay of Bulls. En traducciones posteriores se consolidó la forma bahía de Toros. Algunos autores relacionan el término Bulls con bajos o peligros en la mar, aplicado a una costa abierta y expuesta a temporales. Grabados conservados en el Rijksmuseum de Ámsterdam y en el Nationaal Archief de los Países Bajos representan la bahía de Cádiz y sitúan frente a Rota el punto de desembarco aliado. En España, el Instituto de Historia y Cultura Naval custodia reproducciones y planos del ataque de 1702.
El impreso gaditano titulado Diario puntual de todo lo sucedido desde el día 23 de agosto de 1702 constituye una de las principales fuentes narrativas. Se conserva en la Biblioteca Nacional de España y en fondos históricos de Cádiz. En él se describe día a día la presencia de la flota enemiga ante la ciudad y las maniobras en la costa.

La llegada de la armada
En agosto de 1702 una poderosa escuadra inglesa y holandesa se presentó ante la bahía de Cádiz. Reunía decenas de navíos de guerra y transportes con miles de soldados. El objetivo era golpear el comercio atlántico y obtener una victoria que favoreciera la causa del archiduque Carlos frente a Felipe V.
Cádiz contaba con defensas sólidas y artillería suficiente para resistir un ataque frontal. Las villas del entorno, entre ellas Rota, disponían de murallas antiguas y guarniciones reducidas. Ante la dificultad de forzar la ciudad principal por mar, el mando aliado decidió buscar un desembarco en la franja oriental de la bahía.
Durante los días veintitrés y veinticuatro de agosto los buques realizaron sondas frente a Sancti Petri, Rota y El Puerto de Santa María. Las milicias locales evacuaron población y enviaron avisos continuos a Cádiz. El Diario puntual recoge el temor creciente y el movimiento constante de embarcaciones ante la costa.
El desembarco en el Chorrillo
Al amanecer del veintiséis de agosto, tras fuego naval sobre la línea de playa, las lanchas de desembarco se dirigieron al amplio arenal situado al este de la villa. En la orilla aguardaba una reducida fuerza de caballería y algunos efectivos de la guarnición.
El enfrentamiento fue breve. El mando español, identificado en diversas fuentes como Félix Vallarón, resultó mortalmente herido. La resistencia se replegó hacia el interior y permitió a los granaderos consolidar una cabeza de puente en la zona que hoy ocupa el entorno del Chorrillo y el frente marítimo próximo a la actual base.
Desde Cádiz se oyeron los disparos y se divisaron las columnas que avanzaban por la costa. Las autoridades de la capital trataron de determinar si el golpe principal recaería sobre la ciudad o sobre las poblaciones intermedias.
La ocupación de la villa
Rota carecía de medios para sostener un asedio prolongado. Su recinto amurallado resultaba insuficiente frente a un ejército numeroso. El gobernador Francisco Antonio Díaz Cano solicitó refuerzos que no llegaron a tiempo. Ante la imposibilidad de defender cada acceso, ordenó la evacuación de parte de la población hacia localidades cercanas.
Fuentes de la época, entre ellas las crónicas de Vicente Bacallar y Sanna, atribuyeron responsabilidades por la pérdida de la plaza. Otros testimonios posteriores defendieron que no existió capitulación formal y que determinadas negociaciones locales facilitaron la entrada de las tropas el veintisiete de agosto.
Las distintas versiones coinciden en el resultado. La villa sufrió saqueos, requisas y daños materiales. La flota utilizó el entorno costero para desembarcar y reembarcar unidades mientras continuaba la operación contra la bahía.
Consecuencias y memoria
El asalto global sobre Cádiz no alcanzó sus objetivos estratégicos. La resistencia en la capital y la dificultad de sostener la operación obligaron a la retirada. No obstante, el episodio evidenció la vulnerabilidad de la bahía y motivó el refuerzo de posiciones como el Puntal y Matagorda, que aparecen señaladas en planos y grabados del ataque conservados en archivos españoles y neerlandeses.
Siglos después, la elección de Rota como enclave aeronaval respondió a la misma lógica geográfica. La bocana de la bahía y la conexión con el Atlántico y el Estrecho mantienen su valor estratégico. La escollera visible hoy desde la arena ocupa el mismo frente marítimo donde se produjo el desembarco de 1702.
Caminar por el Chorrillo implica recorrer un espacio donde la historia militar y la vida cotidiana se superponen. La documentación impresa en Cádiz en 1702 y los grabados conservados en museos europeos permiten reconstruir aquel episodio y situarlo con precisión sobre la línea de costa actual.
