La Armada demuestra su capacidad de vigilancia submarina con drones y buzos en Almería
El golfo de Almería se ha convertido en el centro de operaciones del ejercicio de seguridad marítima MARSEC-26. Esta actividad, organizada anualmente por la Armada, busca optimizar la coordinación entre las diversas agencias e instituciones que operan en el ámbito marino. En esta edición, el foco principal ha sido la vigilancia y protección de instalaciones submarinas estratégicas para la seguridad nacional.
Despliegue de tecnología submarina
Durante las maniobras, se han empleado sistemas avanzados para la inspección del fondo marino. Entre los medios destacados se encuentran el Sparus II, un dron submarino de fabricación española, y los vehículos de intervención remota PLUTO PLUS y LEOPARD. Estos equipos permiten realizar labores de localización y reconocimiento sin exponer directamente al personal.
Unidades navales participantes
La operación ha contado con la participación activa de dos buques especializados con base en Cartagena. Por un lado, el cazaminas Tajo M-36, perteneciente a la clase Segura, destaca por su casco de poliéster reforzado con fibra de vidrio, un diseño orientado a reducir sus firmas acústica y magnética para evitar ser detectado por sensores de minas. Su dotación, formada por 40 marinos, cuenta con tecnología de sónar de profundidad variable y vehículos de control remoto para localizar y neutralizar artefactos explosivos en el fondo marino. Por otra parte, el buque de salvamento y rescate Neptuno A-20 se especializa en la localización y recuperación de objetos sumergidos. Esta unidad está capacitada para dar apoyo a intervenciones de buceo hasta los 200 metros de profundidad y dispone de un robot teledirigido con capacidad operativa hasta los 600 metros.
Alcance del ejercicio MARSEC-26
Este escenario en Almería es solo una de las 15 situaciones programadas por la Armada en todo el litoral español entre el 7 y el 17 de abril. El programa MARSEC-26 abarca desde el control del tráfico marítimo y la lucha contra el narcotráfico hasta la protección del patrimonio arqueológico subacuático y la respuesta ante crisis sanitarias en la mar.
La iniciativa permite a las unidades de la Fuerza de Acción Marítima entrenar la respuesta ante riesgos actuales identificados en la Estrategia Nacional de Seguridad Marítima, garantizando la cooperación con otros organismos del Estado.
