Rocas de Arcos para construir el puerto de la Base Naval de Rota.
Mientras la Base Naval de Rota se prepara para nuevas actuaciones en sus instalaciones portuarias, una parte importante de la historia de aquellos muelles conduce hasta la Sierra de Aznar, en Arcos de la Frontera. Desde este enclave se extrajeron millones de toneladas de roca destinadas a la construcción de los diques de abrigo y de buena parte de las infraestructuras portuarias levantadas durante los primeros años de la Base.
Una montaña para el mar
La magnitud de aquellos trabajos quedó reflejada en una publicación estadounidense de finales de los años cincuenta titulada Navy Moves a Mountain Into the Sea, cuya traducción aproximada sería «La Marina traslada una montaña al mar».
El reportaje explicaba que los ingenieros encargados del proyecto calcularon en 1955 que serían necesarios más de 1,1 millones de metros cúbicos de roca para completar el dique de abrigo y las estructuras asociadas al nuevo puerto. Según la publicación, la cifra equivalía a varios millones de toneladas de piedra.
La búsqueda de material adecuado llevó a los técnicos hasta la Sierra de Aznar, donde localizaron afloramientos de roca con las características necesarias para soportar las exigencias de una obra marítima de grandes dimensiones.

La elección de la Sierra de Aznar
Situada en el término municipal de Arcos de la Frontera, la Sierra de Aznar es uno de los enclaves geológicos e históricos más singulares de la provincia de Cádiz.
Además de sus valores naturales, el lugar conserva restos arqueológicos que evidencian ocupaciones humanas desde la antigüedad. El yacimiento es conocido por la presencia de estructuras defensivas, vestigios de poblamiento y explotaciones históricas de recursos minerales y pétreos.
A mediados del siglo XX, aquel paisaje serrano adquirió una nueva relevancia cuando fue seleccionado como punto de extracción para las obras de la Base. Durante varios años, las canteras trabajaron de forma continuada para suministrar la enorme cantidad de material requerida por el proyecto.

Voladuras, camiones y ferrocarril
Las fotografías conservadas de la época muestran una actividad poco habitual en la comarca.
Las operaciones comenzaban con voladuras controladas para fragmentar la roca. Posteriormente, excavadoras, palas mecánicas y otra maquinaria pesada cargaban los bloques en camiones y vagones destinados a su transporte hasta Rota.
La propia publicación norteamericana indicaba que los materiales llegaban a la costa por carretera y ferrocarril, manteniendo un flujo constante de piedra hacia las obras portuarias.
Para la España de mediados de los años cincuenta, la concentración de medios mecánicos y de transporte utilizada en la construcción de la Base representó una de las actuaciones de ingeniería más destacadas desarrolladas en la provincia de Cádiz. Las imágenes de aquellos trabajos muestran grúas de gran capacidad, pilotadoras, plataformas flotantes, convoyes de camiones y amplios frentes de obra trabajando de forma simultánea.
El nacimiento del puerto
La roca procedente de Arcos fue utilizada principalmente en la construcción del dique de abrigo que protegía la futura dársena militar.
Según la información publicada entonces, más de dos millones de toneladas de piedra terminaron formando parte de esa estructura. Sobre aquellos cimientos se desarrolló posteriormente el puerto que ha permitido durante décadas la operación de unidades de la Armada Española y de la Marina de los Estados Unidos.
Las fotografías de la época permiten observar el avance progresivo de los espigones, los primeros muelles y las explanadas ganadas al mar, configurando una imagen muy distinta de la costa roteña anterior a 1953.

Miles de trabajadores
La construcción de la Base movilizó a miles de trabajadores procedentes de Rota y de numerosas localidades de la provincia y de la geografía nacional.
Canteros, conductores, maquinistas, ferrallistas, carpinteros, operadores de grúas, buzos y técnicos participaron en una obra que se prolongó durante años y que exigió una organización logística poco frecuente en la España de aquel tiempo.
El libro Base Naval de Rota. 60 años. A medio camino entre la anécdota y la historia recoge cómo la construcción del aeropuerto, los muelles y el espigón despertó el interés de ingenieros y especialistas que siguieron de cerca el desarrollo de unas obras consideradas de referencia por sus dimensiones y por las técnicas empleadas.
Setenta años después
La actividad de dragado y las futuras inversiones previstas en los muelles de la Base permiten recordar una etapa poco conocida de su construcción.
Buena parte de las estructuras portuarias que hoy forman parte del paisaje de Rota tuvieron su origen a más de cincuenta kilómetros de distancia, en la Sierra de Aznar. Desde allí partieron millones de toneladas de roca que acabarían formando los diques y muelles de una instalación naval cuya evolución continúa siete décadas después.
