El Tagomago P-22 regresa a su base en Málaga
El patrullero de vigilancia de zona Tagomago P-22 ha regresado a Málaga después de completar una nueva misión de vigilancia y seguridad marítima en el mar de Alborán y las aguas españolas próximas a Melilla. La Armada comunicó el regreso el 21 de octubre, al término de la que ha sido la segunda activación operativa del buque durante este mes.
Durante el despliegue, el patrullero también hizo escala en Melilla donde parte de la dotación asistió a la inauguración de un monumento dedicado a los miembros de la Armada fallecidos en la defensa de la ciudad y durante las campañas del norte de África. El acto se celebró en el cementerio municipal de la Purísima Concepción y estuvo presidido por el almirante de la Flota, José Enrique Delgado Roig.

Vigilancia en el mar de Alborán
La misión se enmarca en las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión, mediante las que las Fuerzas Armadas mantienen una actividad continuada en los espacios marítimos de soberanía, responsabilidad e interés nacional. Estos despliegues permiten vigilar la actividad en la mar, mejorar el conocimiento del entorno y detectar posibles amenazas.
El Tagomago P-22 está integrado en la estructura operativa del Mando Operativo Marítimo, con sede en Cartagena. Este organismo depende del jefe de Estado Mayor de la Defensa y es responsable del planeamiento, la conducción y el seguimiento de estas operaciones en el ámbito marítimo. Los buques asignados actúan bajo el control operativo del Mando de Operaciones.
Un patrullero con base en Málaga
El Tagomago P-22 pertenece a la clase Anaga, formada por diez patrulleros construidos para misiones de vigilancia costera, control pesquero y apoyo en emergencias marítimas. Fue construido por la Empresa Nacional Bazán en sus astilleros de San Fernando. Botado el 14 de febrero de 1980, fue entregado a la Armada el 30 de enero de 1981 y desde julio de 2012, Málaga es su base de estacionamiento. El buque tiene 44,26 metros de eslora, 6,60 metros de manga y un desplazamiento de 319 toneladas. Su velocidad máxima es de 15 nudos y dispone de una autonomía de doce días a diez nudos, condicionada por las provisiones y el combustible embarcados.
