GATE afianza en El Puerto de Santa María un centro dedicado a la formación de control aéreo
Durante la visita a la sede de GATE en El Puerto de Santa María pude conocer de primera mano el funcionamiento de un centro dedicado a la formación de controladores aéreos. El Director de Operaciones y Formación, Miguel Caparrós Ruiz, nos ofreció el enfoque del programa formativo, las etapas que siguen los alumnos desde el primer día y las competencias que necesitan quienes aspiran a ejercer esta profesión.
La misión principal de la academia se orienta a preparar a los alumnos para asumir tareas relacionadas con la gestión del tráfico aéreo en diferentes entornos operativos. El proceso comienza con una formación básica que introduce los principios esenciales de navegación, comunicaciones, gestión de tráfico, procedimientos y factores humanos. Desde esta etapa inicial se plantea un modelo que combina estudio reglamentario y práctica progresiva mediante simuladores.

Misión del centro
El acceso al curso requiere superar una selección inicial y presentar la certificación médica correspondiente. Según Caparrós, el perfil de aspirante que supera el proceso suele presentar una base académica sólida y un interés continuado por el ámbito aeronáutico. También se valora la capacidad de mantener la atención durante largos periodos, la rapidez en la toma de decisiones y la habilidad para trabajar bajo presión.
El plan de estudios avanza por fases. En la primera se establece el marco teórico. A continuación, se introduce la práctica en simuladores que reproducen operaciones de torre, aproximación o área según el itinerario elegido por cada alumno. Las sesiones prácticas se amplían a medida que avanza el curso y el alumno demuestra continuidad en los resultados de las evaluaciones internas.
Durante las primeras semanas predomina la formación teórica. Posteriormente la simulación adquiere un peso mayor y se convierte en la herramienta central para medir el progreso del alumno. Los simuladores reproducen cambios meteorológicos, incrementos de tráfico, situaciones imprevistas y escenarios de coordinación entre posiciones.
El papel del instructor resulta esencial. Los instructores acumulan experiencia en entornos operativos reales y trasladan al aula procedimientos, criterios de coordinación y prácticas que se aplican en el día a día del control aéreo.
Entre las materias que requieren más dedicación destacan las relacionadas con la separación de tráficos, la gestión de secuencias de llegada o salida y la coordinación entre dependencias. La carga mental de estas tareas exige que el alumno aprenda a regular su nivel de atención y a mantener la calma en escenarios con picos de tráfico. Para ello el centro trabaja competencias no técnicas como comunicación, conciencia situacional, trabajo en equipo, priorización y toma de decisiones.

Teoría y simulación
La preparación emocional del alumno forma parte del proceso desde las primeras semanas. La exposición gradual a situaciones de mayor complejidad permite que el alumno identifique sus límites y aprenda a gestionarlos con técnicas de control del ritmo mental y ordenación de tareas. Esta preparación se refuerza con sesiones de revisión en las que se analizan decisiones tomadas en simulación.
El inglés aeronáutico tiene presencia constante durante el curso. Desde la formación básica se trabaja la fraseología y la comunicación estándar. A medida que el alumno pasa a la fase práctica se exige precisión en cada transmisión para asegurar uniformidad con los procedimientos internacionales.
El programa docente se revisa de forma periódica para incorporar cambios normativos europeos y para introducir nuevas herramientas tecnológicas. Las actualizaciones permiten mantener la formación alineada con los requisitos actuales del sector, tanto en Europa como en otros países que envían alumnos al centro.
El centro mantiene vínculo con distintos proveedores de servicios de navegación aérea, lo que facilita la adaptación a diferentes modelos de gestión del espacio aéreo.
El índice de alumnos que completan la formación depende de la continuidad en los resultados, la estabilidad emocional y la capacidad de asumir carga de trabajo creciente. La transición al entorno real se prepara con ejercicios específicos que simulan situaciones habituales de torre, aproximación o área. Estas prácticas buscan que el alumno adquiera un ritmo cercano al operativo antes de integrarse en una unidad.
Una vez obtenida la habilitación correspondiente el alumno accede a un campo profesional con demanda estable y presencia internacional. La formación en un centro con alumnos procedentes de distintos países facilita que cada candidato conozca modelos de trabajo que se aplican fuera de España y que puedan optar a procesos de selección en diferentes entornos.
Durante la visita pude comprobar que la presencia de este centro en El Puerto de Santa María genera una oportunidad formativa relevante para quienes desean orientarse hacia la gestión del tráfico aéreo. La actividad docente, la estructura del plan de estudios y el nivel de especialización requerido por la profesión permiten afirmar que la localidad cuenta con un centro plenamente integrado en un sector que exige formación rigurosa. Para quienes sienten interés por este ámbito, la profesión de controlador aéreo representa una opción profesional con contenido técnico, continuidad formativa y un horizonte laboral amplio.
