Rota

La Armada mantiene abierta la opción del F-35B mientras perfila su futuro aéreo embarcado

La Armada Española no ha cerrado definitivamente la puerta a la incorporación del F-35B. Aunque en los últimos años el discurso oficial ha pivotado hacia soluciones europeas y a una transición ordenada de sus capacidades aéreas, distintos indicios técnicos y administrativos apuntan a que el escenario sigue abierto y sujeto a evaluación.

Uno de esos indicios ha aparecido de forma discreta en la Plataforma de Contratación del Estado. Se trata de un proyecto aparentemente rutinario, vinculado a la Base Naval de Rota, que ha terminado ofreciendo una fotografía reveladora del horizonte operativo que aún maneja la Armada.

Un expediente técnico que deja pistas

El documento en cuestión corresponde al proyecto de ejecución de un lavadero dinámico de aeronaves en la Base Naval de Rota. A primera vista, un expediente técnico sin mayor trascendencia. Sin embargo, al analizar la tabla de previsión de aeronaves usuarias de la instalación, aparece una relación de modelos que resulta especialmente significativa.

Entre los sistemas contemplados figuran el F-35, el RPAS MQ-9 SeaGuardian y el avión PC-24. La inclusión expresa del F-35 en una infraestructura pensada para el largo plazo no es un detalle menor y sugiere que la Armada, al menos a nivel técnico y logístico, continúa considerando su posible operación futura.

Este tipo de previsiones suelen responder a análisis realistas de necesidades operativas y no a simples ejercicios teóricos, lo que refuerza la idea de que la opción del F-35B sigue sobre la mesa.

Proyecto ejecución Base Naval de Rota
Proyecto ejecución Base Naval de Rota

El reloj avanza para los Harrier

El contexto explica en buena medida esta prudencia estratégica. Los AV-8B Harrier II Plus, actualmente en servicio en la Armada, se aproximan al final de su vida operativa. Aunque los programas de modernización y extensión han permitido mantenerlos activos más allá de lo inicialmente previsto, su horizonte temporal es limitado.

Las estimaciones más habituales sitúan la retirada definitiva de los Harrier en la década de 2030, con márgenes cada vez más estrechos para garantizar su operatividad y sostenibilidad logística. La ausencia de un sustituto con capacidad de despegue y aterrizaje vertical dejaría un vacío crítico en la proyección aeronaval española desde el buque Juan Carlos I.

Ese escenario explica por qué, pese a las dificultades, la Armada sigue analizando alternativas que permitan conservar una aviación embarcada de ala fija.

Las sombras del F-35B

El F-35B, versión STOVL del caza de quinta generación estadounidense, no ha estado exento de problemas. Su elevado coste de adquisición, el precio por hora de vuelo y la dependencia logística del sistema ALIS primero y ODIN después han generado reticencias en varios países.

A ello se suman retrasos en determinadas capacidades, incidencias técnicas en fases iniciales del programa y un debate recurrente sobre la soberanía tecnológica. Estos factores han pesado especialmente en países que, como España, buscan equilibrar sus compromisos operativos con una industria de defensa propia fuerte.

Pese a todo, el F-35B sigue siendo, a día de hoy, la única aeronave de ala fija con capacidad STOVL disponible en el mercado occidental, lo que explica que continúe siendo evaluado como solución de último recurso.

La apuesta europea y las incógnitas

Paralelamente, España ha reforzado su implicación en programas europeos de nueva generación. El FCAS, concebido como sistema de sistemas, es el eje central de esta estrategia a largo plazo. Sin embargo, su calendario y configuración actual no contemplan una variante embarcada ni capacidades STOVL en el corto o medio plazo.

Esta realidad deja a la Armada ante una disyuntiva compleja: asumir un periodo sin aviación embarcada de ala fija o recurrir a una solución intermedia que garantice la continuidad de esa capacidad estratégica.

En ese contexto, mantener abierta la opción del F-35B, aunque sea de forma técnica y preliminar, se interpreta más como un ejercicio de responsabilidad operativa que como una decisión política cerrada.

Señales discretas, decisiones pendientes

La aparición del F-35 en documentación técnica vinculada a infraestructuras reales sugiere que la Armada no descarta ningún escenario. No se trata de un anuncio ni de un compromiso, pero sí de una señal clara de que el debate sigue vivo.

Mientras el calendario de los Harrier avanza inexorablemente y las soluciones europeas maduran a largo plazo, la planificación naval parece optar por la cautela estratégica. En ese equilibrio, el F-35B sigue siendo una posibilidad incómoda, compleja y costosa, pero todavía presente en los planes de futuro.

Iván Niño

Iván Niño

Iván Niño es psicólogo y reportero local, vinculado a la actualidad de Rota y la provincia de Cádiz. Su formación en Psicología le aporta una mirada analítica y humana que enriquece sus reportajes, donde busca no solo informar de los hechos, sino también dar voz a las personas y reflejar el impacto social de cada acontecimiento. Trayectoria y competencias -Graduado en Psicología por la Universidad de Jaén. -Reportero en Sigue la Información, donde cubre noticias de proximidad, sucesos, vida social, deporte y actualidad municipal.

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