La ensaladilla Olivie ucraniana comparte origen con la receta española
Nuestro corresponsal en Ucrania nos indica que hoy no puede faltar en las mesas del país la tradicional Olivie, coincidiendo con la llegada del nuevo año. Es un plato imprescindible en las celebraciones familiares ucranianas. Su preparación combina patatas, zanahorias, guisantes, cebolla, mayonesa, huevos cocidos y carne, habitualmente de pollo o ternera. También se añaden pepinos en vinagre y, si no se dispone de ellos, se sustituye por manzana, manteniendo el equilibrio entre textura y sabor que caracteriza a esta ensaladilla. En las mesas de fin de año también se acompañan de platos de carne, dulces típicos y del brindis con champán.
La Olivie, presente en todas las mesas ucranianas
Este plato, conocido como ensaladilla Olivier o Olivie, tiene su origen en la Rusia del siglo XIX y comparte raíces con la ensaladilla rusa presente en España. Fue ideado por el chef Lucien Olivier en el restaurante Hermitage de Moscú. La receta original incluía carnes de caza, encurtidos, patatas cocidas, guisantes y una salsa emulsionada que precedió a la actual mayonesa. A partir de esa base, el plato se extendió por Europa del Este y adquirió variantes locales que hoy forman parte de las tradiciones nacionales.

Gastronomía y celebración, una unión simbólica en Año Nuevo
En Ucrania la Olivie mantiene una composición sencilla y adaptada a los recursos agrícolas del país. Se prepara con ingredientes básicos de temporada y se consume fría durante las celebraciones invernales. La ausencia de pimiento morrón y aceitunas, presentes en la versión española, responde a diferencias tanto climáticas como culturales. En los últimos años su presencia en la mesa se ha consolidado como un elemento identitario de las festividades de Año Nuevo, al igual que el brindis con champán y la reunión familiar frente a la televisión.
La ensaladilla española y su sello mediterráneo
En España la evolución del plato tomó un rumbo distinto. Nuestra ensaladilla conserva la base de patata, zanahoria y guisantes, pero incorpora atún o bonito, pimiento asado y aceitunas, además de utilizar aceite de oliva en su elaboración. Se sirve fría y suele acompañar las celebraciones de verano, aunque también ocupa un lugar en las mesas de fin de año. Su carácter mediterráneo se refleja en los colores y en la variedad de presentaciones regionales.
Un puente cultural entre costumbres europeas
El paralelismo entre ambas ensaladillas pone de relieve un punto de encuentro entre dos países distintos que comparten el gusto por un plato sencillo convertido en tradición festiva. Estas coincidencias gastronómicas subrayan cómo las costumbres domésticas y las celebraciones pueden acercar culturas europeas con historias distintas, pero sensibilidades comunes.
