El Galicia L-51 inicia actividades de seguridad y apoyo institucional en África occidental
El buque de asalto anfibio Galicia L-51 ha zarpado desde la Base Naval de Rota con destino a Mauritania para desarrollar un despliegue de cooperación en materia de seguridad. La misión se integra en el marco de la colaboración bilateral entre España y Mauritania y se centra en formación técnica, intercambio de conocimientos y refuerzo de capacidades en el ámbito marítimo.
La escala principal del despliegue será el puerto de Nuakchot. Durante la estancia se desarrollarán ejercicios de adiestramiento, intercambio de experiencias y actividades orientadas a la mejora de la coordinación entre unidades navales y fuerzas locales. El programa contempla formación en vigilancia marítima, prácticas de desembarco y sesiones técnicas vinculadas a la seguridad en entornos portuarios y costeros.
Unidades y capacidades embarcadas
El buque transporta efectivos del Tercio de Armada y del Tercio de Levante junto a especialistas del Instituto Hidrográfico de la Marina y personal del Grupo Naval de Playa. Estas unidades permiten integrar capacidades de proyección anfibia, apoyo logístico y trabajo técnico en el ámbito hidrográfico. El Grupo Naval de Playa aporta medios de desembarco y capacidad logística para el traslado de personal y material entre el buque y la costa.
El Instituto Hidrográfico de la Marina tiene un papel central en la misión. Sus equipos desarrollarán trabajos de cartografía náutica con el objetivo de actualizar datos de navegación en zonas costeras. Esta labor contribuye a la seguridad del tráfico marítimo militar y comercial y aporta información relevante para el desarrollo de infraestructuras portuarias.
Cooperación bilateral y contexto regional
La misión se enmarca en la cooperación entre Madrid y Nuakchot en materia de seguridad marítima y defensa. El contexto regional está marcado por el control del tráfico marítimo ilícito, la protección de los caladeros de pesca y la seguridad de las rutas comerciales. Las actividades previstas buscan reforzar la vigilancia marítima y apoyar a las fuerzas locales en tareas de control y respuesta ante incidentes en el mar.
La protección de los caladeros tiene especial relevancia para Mauritania, que cuenta con una de las zonas pesqueras más relevantes del Atlántico. La formación en vigilancia y control marítimo contribuye a combatir la pesca ilegal y no reglamentada, una preocupación recurrente en la economía del país.
