Armada

La Armada culmina Neptune Strike 26-3 tras operar en el Atlántico Norte y el Ártico

El Grupo de Combate Expedicionario de la Armada española ha concluido su participación en Neptune Strike 26-3, una actividad de vigilancia reforzada desarrollada entre el 17 y el 21 de julio en el Atlántico Norte y el Ártico. Por primera vez, este ejercicio se ha trasladado a las aguas del Alto Norte dentro de la iniciativa Arctic Sentry, llevando a las fuerzas participantes a un escenario caracterizado por bajas temperaturas, condiciones meteorológicas cambiantes y una elevada exigencia operativa.

La actividad ha coincidido con el inicio del mando español del Commander Task Force Atlantic (CTF-AT), responsabilidad ejercida por el Spanish Maritime Forces Headquarters (SPMARFOR) bajo el mando del vicealmirante Juan Bautista Pérez Puig. Desde esta estructura, España dirige una de las principales fuerzas navales de la OTAN desplegadas en el Atlántico Norte, coordinando operaciones de vigilancia y adiestramiento junto a otras marinas aliadas.

El Juan Carlos I L-61 como núcleo de la fuerza expedicionaria

El despliegue español ha estado articulado alrededor del buque de proyección estratégica Juan Carlos I L-61, acompañado por el buque de asalto anfibio Castilla L-52, las fragatas Blas de Lezo F-103 y Reina Sofía F-84, además del buque de aprovisionamiento de combate Patiño A-14. En conjunto, la fuerza ha reunido más de 2.200 militares, entre ellos unos 700 efectivos de la Infantería de Marina, además de aeronaves embarcadas, helicópteros y vehículos de la Fuerza de Desembarco.

Este contingente constituye el principal componente del Despliegue Atlántico 26, una de las actividades operativas más importantes programadas por la Armada durante este año, orientada a mantener la preparación de la fuerza expedicionaria y a incrementar la interoperabilidad con otras marinas aliadas.

Los Harrier, protagonistas de las operaciones aéreas

Uno de los elementos más destacados del ejercicio ha sido la participación de los AV-8B Harrier II Plus de la Novena Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves, embarcados en el Juan Carlos I. Durante Neptune Strike 26-3 ejecutaron ataques de largo alcance sobre objetivos simulados desde la mar, una de las capacidades operativas más complejas desarrolladas durante el ejercicio.

Estas misiones permitieron comprobar la capacidad del buque para proyectar poder aéreo desde la mar e integrar de forma simultánea operaciones de aviación embarcada, maniobras anfibias y apoyo a fuerzas navales. Junto a los Harrier también participaron helicópteros de la Flotilla de Aeronaves, proporcionando transporte, enlace y apoyo a las distintas fases del despliegue.

La combinación de aviación embarcada, capacidad anfibia y sostenimiento logístico convierte al Juan Carlos I en la principal plataforma expedicionaria de la Armada y en el elemento central del Grupo de Combate Expedicionario durante este tipo de operaciones.

Saludo desde la cabina de un Harrier II Plus antes del inicio de las operaciones aéreas.

Integración de capacidades aliadas

Además de las misiones aéreas, Neptune Strike 26-3 incluyó operaciones de vigilancia antisubmarina con aeronaves de patrulla marítima de la Marina de Estados Unidos, ejercicios de visita y registro sobre buques e integración entre fuerzas marítimas, aéreas y anfibias. Estas actividades permitieron validar procedimientos de mando y control e incrementar la interoperabilidad entre unidades de diferentes países en un entorno de elevada complejidad.

En el ejercicio participaron fuerzas de España, Estados Unidos y otros países aliados, integradas dentro de la estructura operativa de la OTAN para desarrollar operaciones coordinadas en el Atlántico Norte y el Ártico.

Escala institucional en Reikiavik

Tras finalizar las operaciones, el Juan Carlos I, el Castilla L-52 y la Blas de Lezo realizaron escala en el puerto de Reikiavik. Durante la estancia, la ministra de Asuntos Exteriores y Defensa de Islandia, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, visitó el buque insignia de la Armada española, donde fue recibida por el vicealmirante Juan Bautista Pérez Puig y otras autoridades militares españolas. La visita incluyó una recepción con honores militares, un recorrido por distintas dependencias del buque y un acto institucional celebrado en el hangar de aeronaves.

Acto institucional celebrado a bordo del L-61 Juan Carlos I durante la escala en Reikiavik.

Preparación para futuros despliegues

La participación en Neptune Strike 26-3 ha permitido a la Armada incrementar su experiencia en operaciones aeronavales y anfibias desarrolladas en latitudes septentrionales, donde las condiciones meteorológicas y el entorno marítimo exigen adaptar los procedimientos de navegación, vuelo y sostenimiento logístico.

El despliegue también ha servido para consolidar el papel del Spanish Maritime Forces Headquarters al frente del Commander Task Force Atlantic, una responsabilidad que sitúa a España al mando de una de las principales fuerzas navales de la OTAN en el Atlántico Norte durante los próximos meses.

Formación de AV-8B Harrier II Plus de la Novena Escuadrilla durante Neptune Strike 26-3.
Agustín de la Poza

Agustín de la Poza

Agustín de la Poza es un periodista local con una dedicación especializada en asuntos marítimos, con énfasis en la Armada española y la Base Naval de Rota. Su trabajo combina la investigación documental con testimonios, entrevistas y material histórico, lo que le permite ofrecer una mirada cercana al impacto social, humano y estratégico de la presencia naval en Rota y su entorno. Trayectoria destacada Es autor del libro Base Naval de Rota, 60 años. A medio camino entre la anécdota y la historia, en el que recopila vivencias personales, entrevistas con testigos y datos inéditos relacionados con el desarrollo de la base y su influencia en la localidad. Rota al dia En su labor periodística, Agustín documenta las actividades navales que ocurren en la base: visitas de buques, maniobras, desplazamientos y obras logísticas. En redes sociales comparte fotografías, crónicas del día a día naval y observaciones técnicas de las unidades marítimas que arriban a Rota. X (formerly Twitter) +2 Instagram +2 Tiene una vinculación personal y emocional con la base Naval de Rota: de hecho, explica que su interés parte de la historia familiar, pues su padre fue uno de los trabajadores que participó en la construcción del recinto militar. Rota al dia Presentó su libro en el Castillo de Luna, en un acto con la comunidad local, para hacer accesible esa memoria colectiva e historias de la convivencia diaria entre Rota y la base naval.

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