Armada

La ayuda estadounidense impulsó la gran modernización del Faro de Chipiona en 1963  

La estrecha relación que comenzó a desarrollarse entre España y Estados Unidos durante la década de 1950, coincidiendo con la construcción de la Base Naval de Rota y el despliegue de las fuerzas estadounidenses en la Bahía de Cádiz, también dejó su huella en una de las infraestructuras marítimas más emblemáticas del litoral gaditano. El Faro de Chipiona recibió en 1963 una profunda modernización técnica que contó con equipamiento suministrado a través de la ayuda norteamericana de la época.

La actuación se enmarcó en los programas de cooperación surgidos tras los acuerdos hispano-estadounidenses de 1953. La documentación histórica recoge que ya en 1956 se ordenó sustituir las placas del remate de la cúpula por cristales debido a exigencias norteamericanas y que la nueva óptica instalada años después fue suministrada mediante la denominada Ayuda Americana.

Antigua linterna que fue sustituida durante la reforma de 1963.

Una reforma de gran alcance

La obra fue dirigida por el ingeniero del Puerto de Sevilla José-Eligio Prieto Moresi y supuso una inversión de 1.676.585 pesetas. El proyecto contempló la instalación de una nueva linterna aeromarítima cilíndrica sobre la estructura existente, así como un moderno basamento con flotador de mercurio destinado a mejorar la estabilidad y precisión del sistema óptico.

Durante los trabajos, el faro continuó prestando servicio mediante un equipo provisional facilitado por el Puerto de Sevilla, garantizando así la continuidad de las ayudas a la navegación en el acceso al Guadalquivir y al Golfo de Cádiz.

Una óptica procedente de la ayuda estadounidense

La reforma incorporó una óptica B.B.T. de 500 milímetros de diámetro y 715 kilogramos de peso, equipada con paneles de haz aéreo para atender tanto las necesidades de la navegación marítima como de la aérea. El conjunto se completaba con una lámpara de incandescencia de 3.000 vatios y una nueva linterna aeromarítima de 3,5 metros de diámetro.

La nueva óptica estaba formada por tres paneles dotados de lentes centrales y elementos dióptricos y catadióptricos que conformaban una lente de Fresnel. Cada panel incorporaba además un elemento específico destinado a dirigir la señal luminosa hacia la navegación aérea.

Nueva linterna aeromarítima que es la que tiene en la actualidad con destellos de cada 10″ y 25 millas de alcance.

Destellos cada diez segundos

La modernización modificó por completo las características luminosas del faro. Gracias al nuevo sistema de rotación y al basamento de mercurio, la señal pasó a ofrecer un destello cada diez segundos con un alcance de 25 millas náuticas, configuración que continúa identificando al Faro de Chipiona en la actualidad.

El mecanismo podía funcionar mediante gravedad, utilizando un contrapeso que descendía por el interior de la torre, o mediante motores eléctricos conectados a un sistema reductor. La máquina de relojería empleaba una pesa de unos 80 kilogramos para transformar la fuerza de gravedad en movimiento rotacional.

Mayor seguridad y nuevos sistemas automáticos

El proyecto incorporó diversos mecanismos de respaldo destinados a garantizar la continuidad del servicio. Entre ellos figuraban un cambiador automático de lámparas que activaba una de reserva en caso de avería, un grupo electrógeno para suplir posibles fallos de la red eléctrica y un sistema de alarma acústica para alertar de cualquier incidencia.

Estas mejoras permitieron eliminar las tradicionales guardias nocturnas permanentes de los fareros. Los nuevos sistemas de vigilancia hacían posible que el personal descansara en sus viviendas y acudiera únicamente cuando se producía una alarma.

Patrimonio técnico conservado

Tras la modernización, el antiguo aparato óptico y la máquina de relojería fueron conservados por la Junta del Puerto de Sevilla, mientras que el sistema de petróleo a presión pasó al Centro Técnico de Alcobendas. Parte del patrimonio tecnológico sustituido durante la reforma se preservó así para las generaciones futuras.

La documentación también recoge que el Plan General de Obras Públicas contemplaba la instalación de un radiofaro. Finalmente, este fue establecido en Rota, siendo atendido junto con el faro automático de aquel puerto por técnicos vinculados a los servicios de ayudas a la navegación de Chipiona.

El faro más alto de España

La reforma de 1963 aseguró la continuidad operativa de una infraestructura que ya ocupaba un lugar destacado entre los grandes faros europeos. Inaugurado en 1867, el Faro de Chipiona es el faro más alto de España, con 69 metros de altura, y una de las torres de señalización marítima más elevadas de Europa.

Situado en la Punta del Perro, fue construido para advertir a los navegantes de los peligrosos bajos existentes frente a la desembocadura del Guadalquivir, una zona que durante siglos provocó numerosos accidentes marítimos. Su luz continúa siendo una referencia para los buques que navegan por el Golfo de Cádiz y el litoral atlántico andaluz.

Un monumento abierto al mar

Además de su función como ayuda a la navegación, el faro constituye uno de los principales símbolos patrimoniales de Chipiona. El acceso a la linterna exige ascender 344 escalones por el interior de la torre, una experiencia que permite conocer de cerca una de las obras de ingeniería más destacadas del siglo XIX español.

Desde la parte superior pueden contemplarse amplias vistas de la desembocadura del Guadalquivir, el Parque Nacional de Doñana, la costa noroeste de Cádiz, la Bahía de Cádiz y el océano Atlántico, convirtiendo al faro en uno de los lugares más visitados de la localidad.

Más de seis décadas después de aquella modernización impulsada en el contexto de la cooperación entre España y Estados Unidos, la luz del Faro de Chipiona continúa desempeñando la misma misión para la que fue concebida, servir de referencia segura a los navegantes y mantener vivo uno de los principales símbolos marítimos de Andalucía.

Juan Luis Naval Molero.

Cronista Oficial de Chipiona.

Agustín de la Poza

Agustín de la Poza

Agustín de la Poza es un periodista local con una dedicación especializada en asuntos marítimos, con énfasis en la Armada española y la Base Naval de Rota. Su trabajo combina la investigación documental con testimonios, entrevistas y material histórico, lo que le permite ofrecer una mirada cercana al impacto social, humano y estratégico de la presencia naval en Rota y su entorno. Trayectoria destacada Es autor del libro Base Naval de Rota, 60 años. A medio camino entre la anécdota y la historia, en el que recopila vivencias personales, entrevistas con testigos y datos inéditos relacionados con el desarrollo de la base y su influencia en la localidad. Rota al dia En su labor periodística, Agustín documenta las actividades navales que ocurren en la base: visitas de buques, maniobras, desplazamientos y obras logísticas. En redes sociales comparte fotografías, crónicas del día a día naval y observaciones técnicas de las unidades marítimas que arriban a Rota. X (formerly Twitter) +2 Instagram +2 Tiene una vinculación personal y emocional con la base Naval de Rota: de hecho, explica que su interés parte de la historia familiar, pues su padre fue uno de los trabajadores que participó en la construcción del recinto militar. Rota al dia Presentó su libro en el Castillo de Luna, en un acto con la comunidad local, para hacer accesible esa memoria colectiva e historias de la convivencia diaria entre Rota y la base naval.

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